Transexuales denuncian violentos ataques en Santiago

Foto Fuerza Trans

Integrantes de la Coalición Fuerza Trans apoyan la denuncia realizada por compañeras que realizan trabajo sexual en la comuna de Santiago y que han sufrido agresiones físicas y proxenetismo por parte de sujetos que pretenden controlar los sectores donde ellas trabajan. Denuncian además total indiferencia por parte de las autoridades policiales y comunales respecto de estas agresiones y delitos.

Desde Fuerza Trans manifestamos una gran preocupación por el aumento de la violencia hacia personas trans que ejercen el trabajo sexual, situación que ha cobrado la vida de dos mujeres trans asesinadas en el último mes.

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Le entregaron el documento de identidad a un niño transexual de 10 años

A dos años de aprobada la ley de identidad de género, Mauro se convirtió en Buenos Aires en el segundo caso de un menor que cambió de género y recibió su DNI.

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Un niño transexual de diez años recibió su documento nacional de identidad, y se convirtió en el segundo caso de un menor que cambió de género y recibió su DNI.

A dos años de aprobada la ley de identidad de género, Mauro es el niño que recibió su DNI en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires.

“«La cigüeña se equivocó, soy un nene», me dijo un día al volver de vacaciones. Fue la vez que lo puso en palabras. Lo acompañamos en este paso porque sabemos cómo sufría”, dijo ante la prensa Bárbara, la mamá del niño.

Junto a sus padres, se presentó en el Registro Civil para modificar su partida de nacimiento y recibir su nuevo documento ante la directora Ana Lavaqué.

“Este acto administrativo es la adecuación de la normativa que viene acompañando este proceso de reconocimiento de la identidad tal como cada uno la percibe”, explicó la directora Lavaqué, en relación al niño.

Estimó que “se trata de un acto de justicia” porque “un niño necesita vivir en paz, con su identidad, tal como él decide que sea. A los 10 años un niño sabe en qué estado sufre y en qué estado pretende ser feliz”.

El niño tiene dos hermanas y va a una escuela pública del barrio porteño de Barracas, le gusta jugar al fútbol y su sueño es salir a la cancha de la mano de un jugador de Boca Juniors.

“Mauro marcó un punto de inflexión en la aplicación de la ley de identidad de género en nuestro país ya que se logró la inscripción sin trámite judicial y por la intervención por primera vez de la figura de la abogada de niños, niñas y adolescentes”, explicaron desde la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), en un comunicado.

Esteban Paulón, presidente de la FALGBT, expresó: “Este reconocimiento es un punto de inflexión y un avance enorme en la aplicación de la ley de identidad de género en nuestro país. No sólo por ser el primer niño trans varón en acceder a este derecho sino porque constituye la primer intervención de la abogada del niño LGBT sin intervención judicial”.

Otro caso similar, fue el de Lulú quien en 2013 fue la primera niña transexual en recibir el DNI, pero en su caso el reclamo tuvo que contar con el respaldo de organizaciones sociales y apoyo político.

La madre de Lulú había sufrido varias negativas al intentar obtener el nuevo documento para su hija siguiendo el procedimiento previsto para los menores de edad en la ley de identidad de género, sancionada en mayo de 2012, que autoriza a travestis y transexuales a registrar sus datos con el sexo autopercibido.

El titular de la Comunidad Homosexual Argentina, César Cigliutti, dijo que “los casos que vinieron después de Lulú tienen el camino allanado. El cambio de identidad de género registral de la niña necesitó de mucho trabajo de las organizaciones y respaldo político para no tener que terminar en la Justicia”.

Desde la FALGBT y la Ritta (Red de interesex, travestis y transexuales de Argentina) informaron que tras resultados parciales de una encuesta nacional realizada por la Mesa Nacional por la Igualdad, la Federación Argentina LGBT (FALGBT) y ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina), “personas trans encuestadas manifestaron darse cuenta de su identidad de género a edades muy tempranas aunque sin poder especificar una edad determinada, producto de la discriminación y violencia familiar y social”.

Fuente: La Capital

Directora INDH participa de Comisión de DDHH del Senado por discusión de Proyecto de Ley de Identidad de Género

Fuente: www.indh.cl

La Directora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, Lorena Fries, participó de una sesión de la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía, en el marco de la discusión del proyecto que reconoce y da protección al derecho a la identidad de género.

En este contexto, la Directora del INDH expresó: “lo primero que quiero señalar es que el Estado de Chile ha venido desde hace años, haciendo camino en materia de superación de discriminación y en ese contexto quiero traer a colación la Ley 20.609 sobre discriminación, que justamente en materia de población LGTBI establece como categoría sospechosa la identidad de género y la orientación sexual. Lo que quiero decir es que el Estado ha asumido esos dos conceptos como parte de la legislación. Lo que tiene una réplica y una importancia en la definición que se hace en el proyecto de identidad de género”.

En relación a la ley que establece medidas contra la discriminación, Fries agregó que “no soluciona el problema de discriminación que viven ciertas poblaciones, en particular la población LGTBI y particularmente la situación de las personas trans. El INDH ha abordado la situación de las personas trans y los grados de violencia y discriminación que viven, por medio de nuestro Informe Anual que es presentado a las principales autoridades del Estado”.

Sobre la necesidad de avanzar en la igualdad de las personas trans, la Directora del INDH planteó que “la discriminación a las personas trans, es constitutiva de una discriminación estructural, o sea que un grupo de la población se encuentra en desventaja frente a otros colectivos, y por  obstáculos o barrera de orden legal, pero también de orden práctico”.

Al respecto Fries añadió que “no hay mecanismo ni formas que permitan a un grupo que está en esta situación de desventaja a llegar a un pie de igualdad, y por lo tanto lo que dice el derecho internacional de los derechos humanos -del cual somos tributarios en función de los tratados internacionales que hemos firmado- es que se requiere la adopción de medidas especiales para avanzar en la igualdad de los grupos discriminados, particularmente –en este caso- de las personas trans”.

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Senado aprueba idea de lesgislar sobre Identidad de Género

Con 29 votos a favor y 3 abstenciones, el Senado de Chile aprobó el martes 21 de enero, la idea de legislar el proyecto de ley que reconoce y da protección a la Identidad de Género (Boletín N° 8924-07).

Este es un gran avance para la iniciativa redactada por la abogada Ximena Gauché y la Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad. El proyecto de ley ingresado al parlamento en mayo de 2013, contó con el patrocinio de los/as senadores/as Lily Pérez, Ximena Rincón, Camilo Escalona, Ricardo Lagos Weber y Juan Pablo Letelier.

A pesar de la apretada agenda legislativa que enfrenta el parlamento actualmente, los/las senadores/as comprendieron la difícil situación que viven cientos de personas en Chile que por décadas hemos visto vulnerados derechos básicos sólo por no contar con una cédula que reconozca nuestra Identidad de Género, por lo que decidieron tramitar vía fácil despacho la iniciativa para que pudiera continuar su curso.

Comisión de Derechos Humanos del Senado aceptó legislar sobre Identidad de Género

Valparaíso, miércoles 14 de agosto de 2013

Tras escuchar la exposición de la abogada Ximena Gauche acerca del proyecto de ley de identidad de género (Boletín 8924-07) se aprobó la idea de legislar sobre la temática en la Comisión de Derechos Humanos del Senado.

La decisión fue tomada por unanimidad de los senadores presentes, contando con el apoyo de Jaime Orpis, Juan Pablo Letelier y José Antonio Gómez.

La aprobación de la idea de legislar, es el segundo paso luego del ingreso del proyecto y confirma la voluntad de la Comisión de Derechos Humanos del Senado de poner a discusión los artículos del proyecto de forma más detallada.

Argentina: Aplicación de la ley de identidad de género para menor de 6 años

Nació varón junto a su mellizo. La mamá cuenta que ya al empezar a hablar se identificó como niña. Y a los cuatro años se puso un nombre de nena. En el jardín aceptan su condición. Un equipo de psicólogos asiste a la familia y acompaña el reclamo para lograr un nuevo DNI.

*Por Mariana Carbajal

Lulú nació con genitales masculinos como su hermano mellizo y los padres le pusieron Manuel. Ahora, la madre cuenta qué pasó después. Desde que pudo hablar, al año y medio de vida, dice que empezó a repetir: “Yo, nena”, “yo, princesa”, y a ponerse ropa de ella y pedir muñecas para jugar. “A los cuatro años eligió un nombre femenino y pidió que la llamáramos así –relata–. Nos dijo que si no le decíamos así no nos iba a contestar.” Hoy Lulú tiene seis años y es una nena trans: vive con su mamá y su hermano en el conurbano bonaerense –el papá los abandonó– y cursa preescolar en un jardín de infantes que respeta su identidad. Pero su mamá y los terapeutas que la acompañan plantean que necesita un nuevo DNI acorde con su identidad de género. “Es muy duro llevarla a una guardia porque tiene 39 grados de fiebre y que la vean con dos colitas y pollera, y en lugar de fijarse qué le pasa, la miren raro porque en el documento tiene nombre y foto de varón”, dice a Página/12 la mamá de Lulú, de 39 años. La Ley de Identidad de Género prevé un mecanismo en el caso de menores de 14 años, pero en el Registro Civil de su municipio le dijeron que debía recurrir a la Justicia. El equipo interdisciplinario que atiende a la niña y su familia, y que encabeza la psicóloga Valeria Pavan, coordinadora del Area de Salud de la Comunidad Homosexual Argentina –y asesora técnica del Programa de Atención Integral para Personas Trans del Hospital Durand– coincide en la necesidad que tiene Lulú de adquirir un nuevo DNI.

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Lulú empezó a vestirse como nena en su casa, ahora va al jardín con nombre femenino. Imagen: Dafne Gentinetta

Ni Lulú ni Manuel son los verdaderos nombres: fueron modificados para esta nota con el fin de preservar su intimidad.

“El DNI es importante porque es un espejo. Hoy ella no se reconoce en ese espejo. Cuando uno tiene una imagen en la que se reconoce, encuentra armonía, coherencia. Si usted se ve en el espejo y ve a Lita de Lázzari, por ejemplo, enloquece. No tener ese espejo, para Lulú es terrible. Es una niña que está en riesgo”, explicó a Página/12 el psiquiatra y psicoanalista Alfredo Grande, director clínico de la Cooperativa de Trabajo en Salud Mental, que forma parte del grupo de profesionales de la salud mental que atienden a la niña, a su hermanito y a su mamá.

“Si bien nosotros proponemos la despatologización de la identidad trans, no quiere decir que no sea conflictiva la situación que enfrentan Lulú y su familia. No es patológico pero es conflictivo. El mandato biológico y cultural es muy fuerte para que una identidad por deseo se pueda imponer. El marco que le damos a la atención terapéutica es sostener el deseo de Lulú”, señaló Grande.

La madre le escribió una carta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, para que la ayude a obtener el documento para su hija. Como cualquier mamá que se enfrente a una historia como la de Lulú, acumula angustia y desorientación. También para el equipo terapéutico significa un desafío enorme. “El primer año para todo el equipo que atiende a Lulú y a su familia fue muy angustiante porque no hay referencias sobre casos similares”, dice Pavan.

El desafío es ayudar a Lulú a crecer feliz. Son poquísimos los casos de niñas o niños trans que se conocen en el mundo. Hace poco trascendió la batalla legal que ganó una nena transgénero de 6 años, como Lulú, en Colorado, Estados Unidos, para poder usar el baño de mujeres en su escuela. La madre de Lulú viene dando distintas batallas. “Para la mamá ha sido una sobreexigencia brutal y lo sigue siendo. Y además tiene una situación económica adversa”, apuntó el psiquiatra Grande. Los terapeutas que atienden a Lulú, su hermanito y su mamá, lo hacen gratuitamente. Además, desde la CHA la ayudan económicamente. Ella junta unos pesos vendiendo comida que cocina en su casa y reparte en bicicleta. Su ex marido no cumple con la cuota alimentaria desde diciembre. Y tampoco visita a sus hijos. La mujer solicitó un subsidio en el municipio en el que vive, pero no tuvo respuesta.

Entre las batallas que dio, la primera fue entender qué le pasaba a Manuel. “Mi impresión era que tenía mellizos, pero los dos tenían gustos opuestos”, contó a este diario. “A los 18 meses, cuando empezó a hablar, me decía: ‘Yo nena, yo princesa’. Quería tener el cabello largo y para simularlo se ponía trapos en la cabeza, pedía que le compraran muñecas. Me pedía mis polleras, mi ropa, y se las quería poner”, recuerda. “Yo pensé que era un juego”, dice. Peregrinó por pediatras, neurólogos, psicólogos, buscando una respuesta. “Un psicólogo me dijo que le faltaba presencia paterna, que le tenía que decir que era un nene, que le sacara la ropa de mujer. Fue un desastre. Mi hija vivía destrozada. Se escondía debajo de la cama, se ponía el cubrecestos del baño que tenía puntillas como pollera y pasaba horas encerrada en el baño. Cuando le sacaba la ropa femenina, yo sentía que le arrancaba la piel. No se imagina cómo lloraba. Podía llorar horas. El papá no lo podía tolerar. Decía: ‘Yo no voy a tener un hijo puto’. Y lo escondía cuando venían sus amigos. ¿Sabe con qué jugaba? Con un lápiz rosa. Hasta que vi un documental de National Geographics de una nena transgénero de Estados Unidos. Fue como si me pasara una topadora por encima. Era la historia de mi hijo. Ahí entendí que era una nena trans, que su identidad era la de una nena. Lloré veinte días. Y reaccioné. Me dije: si quiere ser princesa, yo la voy a ayudar”, recuerda. “El complemento de ella siempre fue su hermano mellizo, que sabía lo que ella quería: si teníamos que comprarle un regalo y yo le preguntaba a él, me decía que le gustaban las muñecas.”

Otra batalla que tuvo que dar fue en el jardín de infantes al que mandó a los dos chicos cuando cumplieron tres años, una institución privada en su barrio. Manuel siempre estaba con las nenas. “Las otras mamás me decían: ‘Tu hijo es un donjuán, siempre rodeado de nenas’. Les acariciaba el pelo, porque deseaba tenerlo como ellas, largo, con hebillitas. Me decía que quería tener vagina, que no quería tener pito. Yo no sabía cómo explicarle que era una nena transexual. Un día me dijo: ‘Yo no soy un nene. Soy una nena y me llamo Lulú’. Tenía cuatro años recién cumplidos. Fue la segunda topadora que me pasó por encima. Ella solita se había elegido el nombre. ¿Sabe lo que es eso? Tenía pelo cortito, ropa de varón. La psicóloga que la atendía en ese momento le imponía una terapia correctiva de reafirmación del género masculino. Yo tenía miedo de que se quisiera lastimar el pene. Se lo hundía hasta hacerlo desaparecer. Ni la maestra ni la directora entendían. Yo no soportaba más verlo sufrir y cuando se iba el papá, lo dejaba jugar con lo que quería”, cuenta la madre.

Ante ese cuadro de “tanto dolor”, la mamá le regaló un traje de princesa y una peluca de cotillón, que con el correr del tiempo quedó gastado de tanto uso. Fue hace dos años, cuando Lulú tenía cuatro años. En ese momento, una tía suya llegó al Programa de Atención Integral para Personas Trans del Hospital Durand y allí ubicó a la psicóloga Valeria Pavan. Inmediatamente la contactó y la especialista recibió a la mamá. En su consultorio, y luego de varias sesiones, primero con los padres y luego con la niña, el equipo terapéutico descartó que Lulú tuviera una “formación delirante” o una “personalidad psicótica”.

“Valeria me dio una explicación, me dijo que era una nena trans, que tenía que dejarla ser”, dice. De alguna forma, fue para ella tranquilizador. Lulú todavía tenía fisonomía de varoncito. “Lulú es una niña con una capacidad arrasadora para defender su identidad. Cuando llegaba al consultorio tenía carita triste. Cada vez que entraba me decía si se podía cambiar y se ponía su traje de princesa, ya gastado, y se transformaba, era como si reviviera, como si su vida empezara a tener sentido. Y antes de irse, se cambiaba”, señala Pavan. En acuerdo con los padres, y con el equipo interdisciplinario que empezó a atender al grupo familiar, se decidió respetar la identidad elegida por Lulú y comenzó su transición: ella decidió que fuera primero en la intimidad de su hogar porque tenía miedo a las burlas del colegio. “No se incentivó nada. Fuimos escuchando sus demandas: vestiditos, zapatitos de nena, la decoración de su cuarto, toallas y sábanas de nena. Pero se le hacía complicado ir al jardín, se hacía pis encima porque no quería ir al baño para que no le vean el pito. Ella tampoco lo quiere ver. Finalmente, en 2012, antes de que empezaran las clases fuimos junto con Marcelo Suntheim, de la CHA, a hablar con los directivos del jardín, para que Lulú pudiera empezar ese año yendo ya como una nena. Nos pidieron informes en el jardín, en el distrito escolar, e incluso hablamos con asesores del Ministerio de Educación de la provincia de Buenos Aires”, indicó Pavan. “Lulú dejó de hacerse pis. Yo pensé que iba a tener vergüenza de ir como nena al jardín. Pero entró como si se llevara el mundo por delante: fue muy fuerte y muy doloroso para mí. Hay que tener un corazón enorme, el pecho de acero”, dice la mamá, con la voz acongojada. Muchas veces, en estos años, se encierra en su dormitorio y llora en soledad.

En el jardín aceptaron a Lulú. Pero las madres de sus compañeritos no quisieron que sus hijos fueran a jugar a su casa. Y algunos nenes preguntaban por qué Manuel iba disfrazado de mujer.

“La gente es muy de señalar. Vivo en el barrio hace 26 años. Muchos creen que soy una loca que quería tener una parejita, y viste a un mellizo de varón y a otro de mujer. Es muy difícil. Una mamá en el jardín me dijo por qué no me iba a vivir a otra provincia y empezaba de cero. Yo le dije que no tenía por qué esconder a mi hija, que no es un monstruo”, dice.

Finalmente, la mamá y el equipo terapéutico consideraron que sería mejor cambiar a los dos hermanitos a un jardín de infantes público (además, el papá dejó de pagar la cuota del colegio a la que se había comprometido). Mañana, después del receso de invierno, empezarán en la nueva escuela. También en este caso, Pavan y Suntheim hablaron con los directivos. Dice la mujer que se encontraron con mayor apertura frente a la historia de Lulú. Fue inscripto como Manuel, por cuestiones legales, pero en las listas internas de la sala figurará como Lulú. La CHA enviará un manual de buenas prácticas en caso de alumnos o alumnas trans, que suelen usar cuando acompañan a adolescentes trans.

A pedido de Lulú, un sector del dormitorio que comparte con su hermanito mellizo fue redecorado: las sirenas son su personaje favorito. Como se entristecía cuando veía que las muñecas que le regalaban no tenían pene, como ella, su mamá le incorporó uno a cada una de sus barbies. Son barbies trans.

A mediados del año pasado, los papás de Lulú concurrieron a la oficina del Registro Civil de su distrito para tramitar un nuevo DNI para su hija. Lo reclamaron, según lo que dice la Ley de Identidad de Género para el caso de menores de 14 años: fueron ellos dos, Lulú y un abogado de la niña. Los citó un asesor de Incapaces y les respondió que se lo negaban, por la edad de la niña, demasiado pequeña para tomar decisiones de ese tipo. Les planteó que debían iniciar una demanda judicial para que un juez decidiera. “El DNI que tiene no coincide con su imagen. Lulú ahora tiene el pelo largo, y es una nena. Como se quedaron sin obra social, porque su papá renunció al trabajo que tenía, la familia empezó a recorrer el sistema público de salud. Cada vez que tiene que ir a una guardia, se despliega una escena de sorpresa delante de la nena, porque en el DNI dice Manuel. Uno piensa que cuando se es tan chico no se necesita usar el DNI, pero no es así. Para ir a un hospital, para recibir una vacuna. Un nuevo DNI sería para ella una reparación simbólica”, dice Pavan. “Mi hija tiene derecho de ir a un lugar público y que le digan Lulú”, dice su mamá.

Fuente: Página12

Senador Letelier: Mensaje sobre Ley de Identidad de Género

avatar_226467_84Mira el mensaje del senador Juan Pablo Letelier acerca del proyecto que reconoce y da proteción a la Identidad de Género (boletín n° 8924-07)

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